MODULO 6


Taller: "Perfil de Educomunicador”
 Por Maria Luisa Restrepo J
Hasta hace no mucho tiempo distintos pedagogos hacían hincapié en la importancia del otro (grupos) dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje. Se dice que “el pensamiento comienza siendo un diálogo que después se hace interior”. Vygostky y Bruner dicen que el aprendizaje es “un producto social” y el primero de estos autores sostiene que “Aprendemos de los otros y con los otros”. Es decir que existen redes de interlocución. Desafortunadamente con la llegada de la sociedad de consumo y el auge de la tecnología, todo el interés existente por los procesos grupales, los interlocutores, la comunicación grupal fue desapareciendo al masificarse la enseñanza, factor que llevó a la existencia de menos espacios, interés y motivación para propiciar esa comunicación.
La revolución tecnológica puede verse desde la comunicación unidireccional (estudiante tiene un solo interlocutor que despeja sus dudas en cuanto a los textos de estudio, receptor de un sinnúmero de información que le abrirá puertas para apropiarse del conocimiento), en lo cual se pueden convertir las aulas virtuales, ambientes en donde el educando se encuentra estudiando sin ver ni hablar con nadie.

Esa educación individualizada a que da lugar la creación de aulas virtuales, lo que hace es formar educandos/ciudadanos pasivos y no participantes. Surge entonces la siguiente pregunta: ¿Qué pasa con la perspectiva ética de esos seres humanos? Sabemos que en clase no aprendemos moral, responsabilidad y solidaridad sino que estos valores los adquirimos al estar en contacto con los otros  a través de nuestra forma de pensar, nuestras experiencias, la construcción colectiva de conocimiento, el compartir con el otro y trabajar mancomunadamente con quienes nos rodean.

Sin embargo esas aulas virtuales pueden ser benéficas para los educandos si son vistas como un colectivo y no como individuos aislados, cuando hacen parte de redes telemáticas por medio de las cuales se haría posible la comunicación con otros y el enriquecimiento recíproco en la construcción de conocimiento colectivo. Estas redes les permiten a los educandos abrir sus canales de autoexpresión e interlocución, ampliando sus horizontes y llevándolos a ser más participativos y solidarios.

Somos seres sociales y la construcción de nuestro pensamiento tiene al lenguaje como su materia prima. Como seres humanos adquirimos el lenguaje en un constante intercambio que nos permite ejercitarlo y apropiarnos de él. Para que esta apropiación tenga lugar es necesario entonces que lo usemos, ejercitemos, pronunciemos, escribamos, apliquemos y eso se logra a través de la comunicación con los otros: “escuchando y leyendo a otros, hablando y escribiendo para otros”

“Comunicar es conocer”: En 1993 Mario Kaplún dice lo siguiente “Cuando el sujeto educando logra expresar una idea de modo que los otros puedan comprenderla, es cuando él mismo la comprende y la aprehende verdaderamente”.

Celestine Freinet habla de que es necesario gestar para nuestros alumnos un nuevo entorno educativo donde la memoria no sea ya el motor principal, ni ellos dependan totalmente del docente o de sus lecciones sino que prime el quehacer educativamente productivo.

Freinet tiene en cuenta el contexto de enseñanza en el cual se encuentra inmerso y le da prioridad a los intereses, motivaciones y realidades de sus estudiantes  y del lugar donde vive haciendo del periódico escolar el motor y eje central de su proceso educativo. Es decir que con la creación del periódico escolar busca acercar más la educación a la realidad social y cultural de sus alumnos. Con lo anterior los clásicos cuadernos desaparecen y todo lo que sucede en sus vidas de ahí en adelante queda plasmado en el periódico. Todo lo que ellos aprendían, investigaban, reflexionaban, sentían y vivían lo redactaban, ilustraban, realizaban maquetas e imprimían ellos mismos en su periódico escolar.

Al cambiar la dinámica de los procesos de enseñanza y aprendizaje  cambia también la motivación de los estudiantes puesto que ya su interés no era cumplir con una tarea sino que el conocimiento que habían producido era para publicarlo, comunicarlo y compartirlo con quienes los rodeaban (padres, vecinos y compañeros). Vemos entonces una producción de conocimiento como producto social, memoria colectiva y no individual donde los niños partiendo de su realidad y utilizando diferentes herramientas como entrevistas y encuestas pueden registrar los sucesos y asegurar la veracidad de estos.

La idea de Freinet se expande por diferentes escuelas pobres francesas creándose una red de conocimiento en la cual todos los estudiantes por medio  de sus periódicos escolares daban a conocer y compartían con otros su cultura, comidas, fiestas, costumbres, tradiciones y estilos de vida, lo cual les da una apertura mental.

El periódico, como medio de comunicación, se hace posible gracias a una mini-imprenta, la cual es usada por Freinet como mediación pedagógica. El ejemplo que nos da Freinet con su experiencia de vida es una clara muestra de la forma cómo podemos usar las mediaciones pedagógicas y los medios de comunicación para nuestro beneficio y el de nuestros educandos.

La educación no es un elemento aislado, hace parte de una sociedad y por ende se ve afectada por los cambios que se llevan a cabo a nivel social, político, climático, tecnológico, económico y cultural. Como educomunicadores buscamos para nuestros estudiantes una sociedad mundial más humana donde lo que prime no sea la sociedad de consumo y la competitividad sino el diálogo, la solidaridad, la cooperación y la reafirmación de las identidades culturales.

Los medios en el ámbito educativo son bienvenidos siempre y cuando no se usen como simples transmisores de información sino de una forma creativa y crítica donde no se promuevan receptores pasivos sino por el contrario el diálogo y la participación, generando y potenciando el surgimiento de nuevos emisores. Es decir cambiar de medios que hablan a medios para hablar.

Dentro de nuestro papel de educomunicadores tenemos que reconocer que para que el conocimiento se lleve a cabo nuestros estudiantes necesitan recibir primero una cierta información básica sobre los temas que se van a desarrollar en el currículo para que luego puedan con esos elementos problematizar y analizar lo que reciben. Lo anterior es necesario para que el acto de conocimiento suceda porque si no sería transmisión de conocimientos (transferencia educador – educando) según Paulo Freire (1977). Este pedagogo nos habla que “el grupo es la célula educativa básica.

Como educomunicadores es necesario que veamos la llegada de la tecnología y el auge de los medios como parte de un modelo comunicacional bidireccional donde existe una relación dialógica horizontal en la cual tanto  educandos como docentes participamos de una forma activa, critica y reflexiva (EMIREC de Jean Cloutier).

Es necesario que como docentes educomunicadores tengamos una mirada diferente de la educación así como la tuvo Freinet y pensemos en estrategias que fomenten el aprendizaje autogestionado de nuestros educandos y promuevan las expresiones, ideas y opiniones individuales. Pienso que como educomunicadores es necesario que aprendamos a negociar con los demás, a tenerlos en cuenta, a no imponer nuestros puntos de vista o conocimientos todo en nombre de que somos la autoridad y el poder, nuestros estudiantes también tienen habilidades y capacidades para compartir.

La educomunicación es una propuesta interesante para guiar tanto a generaciones presentes como futuras pero es necesario que hagamos un esfuerzo colectivo entre todos los docentes para que esto sea una realidad. Como docentes tenemos que volvernos multiplicadores de la propuesta capacitando a nuestros colegas y dándoles a conocer los beneficios pero también los contras.

En nuestra realidad colombiana existen muchos ejemplos de verdaderos aprendizajes significativos, de los cuales conocemos una parte en los premios  “Compartir al maestro” pero que merecen una divulgación mayor. La educomunicación haciendo uso de las TICS nos debe servir para crear redes de conocimiento donde estas historias y experiencias de vivida puedan ser compartidas, leídas, escuchadas, analizadas, criticadas positivamente, reflexionados y realimentadas construyendo así conocimiento colectivo.

Desde que llegó al sector educativo colombiano la metodología por proyectos y con esta los proyectos de aula siempre he sentido interés por el tema y pienso que como educomunicadora en formación está metodología es una primera aproximación a los cambios que queremos en la enseñanza tradicional anclada en el modelo bancario.